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La
Inmaculada Concepción
En el Magisterio de la Iglesia
La Virgen Inmaculada, Madre de misericordia
Documentos Pontificios Marianos, José A. Martinez Puche, O.P. , Juan Gil Aguilar, O. Carm. BIBLIOTECA MARIANA 2 :I-16.
Cuando investigamos con devota consideración y revolvemos en nuestro interior los excelentísimos méritos con que la reina de los cielos, la gloriosa Virgen Madre de Dios, puesta a la cabeza de los moradores celestiales, aventaja en resplandor, como estrella matutina, a las estrellas, conviene a saber, que ella, como camino de misericordia, madre de la gracia y de piedad, amiga consoladora del humano linaje, intercede ante el Rey que engendro con su diligente y vigilantísima oración a favor de los fieles oprimidos por el peso de sus delitos: tenemos por cosa digna, más aun, obligada, invitar a todos los fieles cristianos, con indulgencias y perdón de los pecados, a que agradezcan y alaben, por la maravillosa concepción de la misma inmaculada Virgen, al omnipotente Dios (cuya providencia, mirando benignamente desde la eternidad la pequeñez de la misma Virgen, para reconciliar con su Hacedor la humana naturaleza, sujeta a la muerte eterna por la caída del primer hombre, la hizo morada de su unigénito con la preparación del Espíritu Santo, de la cual tomase la carne de nuestra mortalidad para la redención de su pueblo, y no obstante eso permaneciese inmaculada virgen después del parto)y a que asistan a las misas y a otros oficios divinos establecidos en la Iglesia de Dios para ello, para que se hagan por este medio, más aptos para [recibir] la divina gracia por los méritos e intercesión de la misma Virgen (Const. “Cum praeexcelsa” 28 de febrero de 1476).
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