26 de
julio de 2011
San Joaquín y Santa
Ana, Padres de Nuestra Señora
A los argentinos y a quienes se han
amparado
en la bandera celeste y blanca de
María:
Hemos pedido difundir la consigna de unirnos durante un
año ofreciendo oraciones y penitencias por nuestro país. De esa manera queremos
llegar el 12 de abril del 2012, cuando se cumplirán 25 años de la Consagración
de la Argentina que hizo el Beato Pontífice Juan Pablo II a su Madre y Patrona,
Nuestra Señora de Luján. Renovemos este propósito reflexionando
los indecibles dones conque el Altísimo la quiso colmar en sus inescrutables
designios de misericordia, para que la gratitud nos mueva a rezar más y mejor
por la reconquista de su espíritu católico y mariano en este tiempo en que sufre
toda clase de vejaciones. Siempre será bueno renovar neustro amor a la bendita
Patria que no sha dado el Señor. Para ello pueden ayudarnos estos versos de
neusro gran poeta Francisco Luis Bernárdez, que así la
pinta:
“Dios la fundó para que fuera como un inmenso
corazón en este mundo.
Mano sin tasa para el pobre, puerta sin llave, pan
sin fin,
sol sin
crepúsculo.
Dulce regazo para el triste, calor de hogar para
el errante y el
desnudo.
La caridad es quien inspira su vocación de
manantial y de refugio.
En las tinieblas de la Historia la Cruz del Sur le
dicta
el rumbo más
seguro.”
(La Patria, fragmento, Francisco Luis
Bernárdez)
¡Argentinos: ¡Vivamos cada día la consagración de nuestra Nación a
los Sagrados Corazones de Jesús y María! Sabemos que no se borrará la Cruz del
Sur de nuestro Cielo. Pero si nos unimos en el Santo Rosario, podremos estar
seguros también que nadie podrá quitar la Cruz de Cristo de nuestros corazones,
de nuestros hogares, de nuestra Patria bendecida. El Beato Juan Pablo II, al
concluir su primera visita a nuestra tierra, nos dejó una consigna sagrada:
“Os dejo como fruto de
mi visita a la noble nación argentina el mensaje proclamado ante vuestros
Pastores, almas consagradas y ante todos vosotros. Sea la plegaria elevada a la
Madre de Luján y la fuerza del amor que brota de la Eucaristía, inspiración
constante en los senderos de fidelidad a Cristo que El os pide”. (B.Juan Pablo II, aeropuerto de Ezeiza, 12 de junio de
1982)
Giorgio Sernani
giorgiosernani@speedy.com.ar