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Referencia a
Títulos Marianos
En los Santos y Padres de la Iglesia
Llena de Gracia
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San Romano el cantor - (Siglo V-VI)
Compuso un millar de himnos, aunque son muchos menos los que han llegado hasta nosotros, destacando los de caracter mariológico. (
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Del Himno de Navidad II
Prólogo
Aquel que, sin madre, fue engendrado por el Padre antes de la aurora, hoy, sin padre, ha asumido la carne en ti aquí en la tierra; la estrella anuncia la buena noticia a los Magos, y los ángeles, junto con los pastores, cantan tu parto virginal, ¡oh llena de gracia!
I
La viña llevaba en los brazos de sus sarmientos el racimo que ella había dado sin concurso del viñador, y le decía: "Fruto mío, vida mía, tú, de quien yo sé que soy lo que era, tú mi Dios: viendo intacto el sello de mi virginidad, proclamo que eres el Verbo inmutable que se hizo carne. No sé nada de la generación, sé que tú has puesto fin a la corrupción, porque siy pura después de haberte dado a luz. Tú dejaste mi seno tal cual lo encontraste, tú lo guardaste intacto, y por eso toda la creación se alegra conmigo y me proclama: Llena de gracia"
2
Yo no traiciono la gracia de la que me has hecho gozar, Señor, no rebajo la dignidad que he recibido al darte a luz, porque soy la Reina del mundo; porque he llevado tu poder en mi seno, tengo poder sobre el universo. Tú transformaste mi miseria por tu condescendencia, tú te humillaste y elevaste mi raza. Ahora alegraos conmigo, tierra y cielo; yo llevo a vuestro creador en mis brazos. Habitantes de la tierra, dejad de lado vuestras tristezas, al contemplar la alegrìa que ha brotado en mi seno inmaculado cuando fui proclamada: Llena de gracia.
3
Entonces, mientras María cantaba a Aquél a quien había dado a luz, y acariciaba al recién nacido a quien había engendrado sin concurso humano, la que había dado a luz en el dolor la oyó; Eva, gozosa, dijo a Adán: "¿Quién ha hecho resonar en mis oñidos la noticia que yp tanto esperaba? Una virgen que da a luz el rescate de la maldición, y cuya sola voz ha puesto fin a mis penas, y cuyo alumbramiento ha herido a aquél que me había herido; ella es la que había esbozado por adelantado Isaías, el hijo de Amós, aquel tronco de Jesé sobre el cual brotó para mí una rama cuyo fruto comeré para no morir jamás, ella, la Virgen llena de gracia"
4
Al oír la voz de la golondrina, al despuntar el día, abandona tu sueñp de muerte, Adán y levántate; escúchame. Yo, tu esposa que otrora provoqué la caída de los mortales, me levanto hoy. Considera los prodigios, mira a la virgen que sin conocer varón sana nuestra herida con el fruto de su vientre; en otro tiempo la serpiente me capturó y se jacta de ello, pero al ver a mis descendientes huirá arrastrándose. Ella levantó la cabeza contra mí, pero ahora, humillada, adula en vez de burlarse, porque teme a Aquél a quien dio a luz la mujer llena de gracia.
6
Que las palabras de tu compañera, esposo mío, te den una seguridad plena; ya no te daré consejos amargos. El pasado desapareció y todo es nuevo gracias a Cristo, el Hijo de María. respira su rocío y florece instantáneamente, yérguete como una espiga, porque la primavera ha llegado hasta ti. Sopla Jesucristo, la dulce brisa; ahora que escapas al calor implacable donde estabas, ven acompáñame junto a María; apenas nos vea prosternados a sus pies, ella se apiadará porque ella es la llena de gracia.
7
Reconozco la promavera, mujer, y respiro las delicias de donde fuimos expulsados en otro tiempo; sí, veo otro paraíso, un paraíso nuevo, la virgen que lleva en su seno el árbol de la vida, ese mismo árbol sagrado que custodiaban los querubines para evitar que lo tocáramos. Al ver crecer este árbol intocable, sentí, esposa mías, el soplo viviente que había hecho de mí, polvo y barro inanimado, un ser animado. Ahora, fortalecido por su perfume, iré hacia aquella en la que crece el fruto de nuestra vida, hacia la llena de gracia
8
Heme aquí a tus pies, Madre sin mancha, y en mi persona toda la raza se adhiere a tus pasos. No desprecies a tus padres, puesto que tu Hijo ha regenerado a los que están en la corrupción. Yo, Adán, el primer hombre creado, he envejecido en el infierno, ten piedad de mí, hija mía, escucha la súplica de tu padre; al ver mis lágrimas ten compasión de mí, y escucha bondadosamente mis gemidos. Tú ves los harapos que llevo, los que me tejió la serpiente; socorre mi pobreza ante Aquél a quien has dado a luz, llena de gracia.
10
Los ojos de María, al mirar a Eva, al ver a Adán, bien pronto se llenaron de lágrimas. Se contiene, sin embargo, y procura vencer la naturaleza la que sobrepasando a la naturaleza ha dado a luz a Cristo; pero sus entrañas se le destrozan a causa de su compasión por sus padres. Porque la Madre del misericordioso ha de ser una madre llena de ternura. Ella les dice: "Cesad vuestros lamentos, me voy a hacer vuestra abogada junto a mi Hijo; echad fuera la tristeza porque yo he dado la alegría al mundo, porque he venido a arrasar el reino del dolor, yo, la llena de gracia"
11
Tengo un Hijo misericordioso y muy compasivo, como bien sé por experiencia. Yo observo sus procederes; él, que es fuego, ha habitado en mi cuerpo de espinas y no ha consumido a su humilde creatura. Como un padre tiene ternura por sus hijos, así mi Hijo tiene ternura por los que le temen; tal es la profecía de David. Retened vuestras lágrimas, recibidme como mediadora junto a Aquél que nació de mí; porque el Dios engendrado antes de los siglos es el autor de la alegría. Permaneced en reposo sin desolaros; yo iré junto a él, llena de gracia.
12
María, habiendo consolado a Eva y a su compañero con estas y otras palñabras, se acerca al pesebre, inclina la cabeza y suplica a su hijo en estos términos: “Hijo mío, ya que tú me has elevado por tu condescendencia, mi raza indigente te implora hoy por medio de mi voz; Adán ha venido a mi gimiendo amargamente, y la dolorosa Eva acompaña sus lamentos. La responsable de su estado es la serpiente que los ha deshonrado, por eso me suplican que los vista, gritándole: ¡Llena de gracia!”
13
Apenas la Inmaculada presentó estos ruegos al Dios recostado en el pesebre, éste los recibió y aceptó. Le explicó los ñultimos tiempos diciendole: “Madre mía, por ti y por medio de ti, yo los salvo. Si yo no hubiera deseado salvarlos, no hubiera habitado en ti, no hubiera hecho brotar de ti mi luz, tú no hubieras sido llamada madre mía. Por tu raza habito en el pesebre, y porque quiero me alimento de tu leche; porque los amo, tú me llevas en tus brazos; a mí, a quien no ven los querubines, tú me miras y me llevas, y me acaricias como a un hijo, tú la llena de gracia.
14
Te elegí por madre, yo el autor de la creación, y como un recién nacido crezco, yo, el perfecto, nacido del perfecto. Estoy envuelto en pañales por causa de los que otrora se vistieron de túnicas de piel, y una cueva hace mis delicias a causa de los que detestaron los placeres del paraíso y amaron la corrupción. Ellos infringieron mi mandamiento de vida; yo he descendido a la tierra para que tengan vida, ¡oh llena de gracia!
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