Cristo es virgen, y la Madre de nuestro Cristo virgen es Virgen perpetua, madre y virgen. Jesús entró con las puertas cerradas, y en su sepulcro (sepulcro nuevo abierto es una roca muy dura) nadie fue colocado antes ni después de él. "Huerto cerrado, fuente sellada"
María es la fuente de donde mana aquel rio de que habla Amós, que riega el torrente "de las ataduras" o "de las espinas". Las ataduras son los pecados que en otro tiempo nos teníasn cautivos; las espinas son las que ahogan la semilla sembrada por el padre de familia.
Ella es la puerta oriental siempre cerrada, como dice Ezequiel, y siempre resplandeciente, ya esconda o ya manifieste el Santo de los santos; puerta a través de la cual entra y sale el sol de justicia, nuestro Pontífice según el orden de Melquisedec ...
Cristo Virgen y María Virgen consagraron las primicias de la virginidad de ambos sexos.