" ¡Oh María, Madre de misericordia!, por el amor que a vuestro Jesús tuvisteis, alcanzadme esas dos gracias de perseverancia y amor." ( San Alfonso María de Ligorio )
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"Estas cartas quisieran abarcar el mundo, para avivar en los corazones de todos los que las reciban un amor muy grande a la Santísima Virgen María, a la que en estos momentos dramáticos de la humanidad contemplamos como la Mujer Vestida de Sol del Apocalipsis."
16 de enero de 2011
Estas
cartas quisieran abarcar el mundo, para avivar en los corazones de todos los que las reciban un amor muy grande
a la Santísima Virgen María, a la que en estos momentos dramáticos de la
humanidad contemplamos como la Mujer Vestida de Sol del Apocalipsis. Porque se
está librando la batalla final, en la que Ella aplastará la cabeza de la
serpiente, como lo anunciara el Altísimo en el Paraíso. Somos conscientes de nuestras limitaciones,
pero para hacerlo contamos con el tesoro de sabiduría de la Iglesia, en la
Tradición y la Escritura, los Santos, los Papas, la Liturgia. Y también, así lo
pedimos, con la oración de todos los hermanos que reciban estas pequeñas
cartas.
Quien
escribe lo hace en nombre de un pequeño grupo de hombres que conforman la Orden
del Corazón Inmaculado de María, que repetidas veces recibiera el apoyo del Papa Juan Pablo II: la
confirmación de la misma, su Bendición, el tradicional espaldarazo caballeresco
y su paternal aliento. Hechos que son, más que un honor, una gran
responsabilidad, una misión a cumplir, un servicio a brindar a la Iglesia en
momentos de las grandes pruebas que vivimos. En ese espíritu enviamos estas
reflexiones, que quisimos llamar sencillamente “cartas”.
Ponemos
toda nuestra confianza en la Virgen, invocándola en una antigua advocación: Nuestra Señora de
Luján. Al finalizar las ceremonias de su Coronación Pontificia en 1887, el Padre
Jorge María Salvaire CM, propulsor de la
misma, recibió una locución interior que la señalaba como la Mujer Vestida de Sol, con la luna a
sus pies y coronada con doce estrellas. Tal vez por esa causa haya recibido de
la divina bondad un poder tan grande que atrae millones y millones de almas. La
Imagen que encabeza estas reflexiones es una réplica de la original que se
venera en su Santuario. Allí la recibimos, y de allí salió con todos los honores
para ser peregrina. Surgió entonces la idea de pedir que la bendiga el Papa, por
entonces Juan Pablo II, y a él se la
llevamos. Quiso el Señor que la Imagen tenga una relación especial con el santo
Pontífice, como la tiene nuestra Orden, ya que en tres oportunidades distintas,
sin ser preparadas por nosotros, oró
ante Ella, la ponderó y le dio su Bendición Apostólica.
Queremos
que esa Imagen de la Virgen de Luján,
que llamamos “de Juan Pablo II”, Nuestra Madre Vestida de Sol sea ahora
peregrina por el mundo por este medio virtual
a fin de que muchos hermanos nuestros puedan contemplarla y rogarle por
sus necesidades e intenciones y nos una a todos en una cruzada mariana de
oración, pidiendo nos conceda la gracia de ser contados siempre entre los suyos.
La iniciativa coincide con el gozoso anuncio recibido en estos días: la
beatificación del amado Papa, que sin duda será nuestro gran intercesor. Además,
esta primera carta la hemos redactado, sin saberlo, el día en que se celebra a
Nuestra Señora de las Victorias, Parroquia de París donde la Virgen pidió la
consagración a su Corazón Inmaculado al Párroco acongojado por el deplorable
estado de la misma, quien al hacerlo, vio la enorme gracia de un cambio
total.
Mi
agradecimiento al querido Claudio Durán por el lugar que nos da en su
prestigioso sitio. A quienes quieran una estampa con la foto de la Imagen entera
o tengan otro pedido o consulta, les ruego me escriban a esta dirección
electrónica: giorgiosernani@speedy.com.ar.