" Os amo, Señora amabilísima, y por el amor que os tengo prometo serviros siempre" ( San Alfonso María de Ligorio )
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Sábado, 26 de Noviembre
de 2011
Santa Virgen prevenida
“Tengan cuidado y estén prevenidos, porque
no saben cuándo llegará el momento. Será como un hombre que se va de viaje,
deja su casa al cuidado de sus servidores, asigna a cada uno su tarea, y
recomienda al portero que permanezca en vela. Estén prevenidos, entonces, porque no
saben cuándo llegará el dueño de casa, si al atardecer, a medianoche, al canto
del gallo o por la mañana. No sea que llegue de improviso y los
encuentre dormidos. Y esto que les digo a ustedes, lo digo a
todos: “¡Estén prevenidos!"”
(San Marcos 13,33-37)
No es que Dios nos ponga
trampas. El nos quiere felices y contentos. El quiere que vivamos el Cielo ya
desde aquí. Pero si no nos preocupamos por el Cielo, ni por ser felices al modo
de Dios (Y Dios sabe bien de que se trata la felicidad) lo que hagamos se podrá
convertir en una trampa. Somos nosotros los que nos ponemos las trampas. Como
un cazador de oso que olvide donde puso las trampas y luego camine sobre ellas.
Estar prevenidos es escuchar
a Dios que nos previene de estas cosas. ¿Lo hace por amargarnos la vida? ¡No!
Al contrario, lo hace para que no nos la amarguemos nosotros.
¡Cuanta diferencia entre la
libertad de los hijos de Dios y la libertad de los hijos de los hombres! Esta
última, la libertad del mundo, sólo trae desazón. Una libertad mal entendida
que significa hacer lo que uno quiera o desee sin importarle las consecuencias
es una libertad mentirosa, cargada de cadenas. No se dejen engañar por la
presunta algarabía de las manifestaciones que piden legalizar lo anti-natural,
la muerte, los privilegios, la violencia contra el inocente, la irrealidad de
los disfraces. La algarabía, los globos, las banderas de colores, las
carcajadas, las burlas, la música estridente y las poses atrevidas, no son nada
ni tienen nada que ver con la verdadera libertad y la verdadera felicidad. Son
como los sepulcros blanqueados.
La felicidad que Dios da a
sus hijos viene de la verdadera libertad. Los diez mandamientos son el seguro
de la libertad, la póliza de la felicidad. ¿Porque el mundo se obstina en
contra de ellos si al final necesitan millones de leyes y constituciones que
expliquen y garanticen libertades que luego necesitarán de otras tantas leyes
que expliquen y garanticen los excesos o los defectos? En cambio la libertad de
Dios ¡que distinta es! ¡Cuanta grandeza! ¡Cuanta simplicidad! ¡Cuanta alegría!
¡Cuánto desapego! ¡Cuanta esperanza! ¿Qué la enfermedad, la pobreza, los
problemas, las injusticias? Y que. ¿No las tiene el rico también? ¿No las tiene
el homosexual? ¿No las tiene el poderoso? ¡Pero que diferencia es llevar la
cruz de cada día de la mano de Dios! ¡Cuanta libertad que da la esperanza y la
fe ante las viscicitudes de la vida!
Así que, no te pongas trampas
ni frenos. Aprende de María. Siempre prevenida. A la noche, a la mañana, a la
tarde, siempre con un oído en Dios. A la espera gozosa y confiada. Virgen
prevenida que por serlo pudo escuchar la llamada del Ángel. Pues si el mundo
cree que Dios no habla es porque está demasiado desprevenido y dormido. Las
falsas libertades y las falsas alegrías emborrachan y duermen. En cambio con
Dios siempre estás despierto.
Santa Virgen prevenida, ruega
por nosotros.
Dios los bendiga y Santa
María les sonría,
- Claudio* -
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