" “La amable Virgen Dolorosa, ... nos protegerá bajo su manto y esgrimirá en nuestra defensa las siete espadas que atravesaron su amante corazón”." ( San Gabriel de la Dolorosa )
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Sábado, 9 de Abril
de 2011
Santa María, Madre del creyente
“Algunos de la multitud que lo habían oído, opinaban:
"Este es verdaderamente el Profeta".Otros decían:
"Este es el Mesías". Pero otros preguntaban: "¿Acaso el Mesías
vendrá de Galilea?¿No dice la
Escritura que el Mesías vendrá del linaje de David y de
Belén, el pueblo de donde era David?".Y por causa de él, se
produjo una división entre la gente.Algunos querían
detenerlo, pero nadie puso las manos sobre él.Los guardias fueron a
ver a los sumos sacerdotes y a los fariseos, y estos les preguntaron:
"¿Por qué no lo trajeron?".Ellos respondieron:
"Nadie habló jamás como este hombre".Los fariseos
respondieron: "¿También ustedes se dejaron engañar?¿Acaso alguno de los
jefes o de los fariseos ha creído en él?En cambio, esa gente
que no conoce la Ley
está maldita".Nicodemo, uno de ellos, que había ido antes a ver a Jesús,
les dijo:"¿Acaso nuestra Ley permite juzgar a un hombre sin
escucharlo antes para saber lo que hizo?".Le respondieron:
"¿Tú también eres galileo? Examina las Escrituras y verás que de Galilea
no surge ningún profeta".Y cada uno regresó a
su casa”
(San Juan7,40-53)
Jesús fue y es siempre signo de contradicción
para quienes se cierran a su mensaje. Y lo mismo que con el Maestro ocurrirá
siempre con los discípulos. Siempre un verdadero cristiano se convertirá en
signo de contradicción aún para los de su casa, aún en su propia comunidad, aún
entre los que también se consideran cristianos.
¿No ocurre eso con la mismísima Madre del
Señor?
Muchos cristianos con la misma Sagrada
Escritura pretenden que Ella tuvo más hijos, que Ella no fue concebida
Inmaculada, que Ella nos es la
Madre de Dios…
Cristiano, vuelve a tu casa, a la Iglesia de Dios, a la Casa de María, a la Iglesia Católica.
Y en esa Casa podrás examinar las Escrituras con las luces del Espíritu Santo y
de la enseñanza de la
Santa Iglesia Católica iluminada y guiada por el mismo
Espíritu según la promesa de Jesús. Y deja de escuchar a los que pretendiendo
lugares encumbrados no creen en lo revelado por Dios ni dejan que otros crean.
Santa María, Madre del creyente, ruega por
nosotros.
Que Dios los bendiga y Santa María les sonría,
- Claudio* -
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