" “Busquemos acercarnos a la Inmaculada con la oración y la penitencia. Si en nuestros corazones arde el amor por ella, con el amor nos vendrán todos los bienes”." ( San Maximiliano Maria Kolbe )
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Sábado, 2 de Julio
de 2011
Corazón de Madre
“Al tercer día, lo hallaron en el Templo en medio de los doctores
de la Ley,
escuchándolos y haciéndoles preguntas. Y todos
los que lo oían estaban asombrados de su inteligencia y sus respuestas. Al verlo,
sus padres quedaron maravillados y su madre le dijo: "Hijo mío, ¿por qué
nos has hecho esto? Piensa que tu padre y yo te buscábamos angustiados". Jesús les
respondió: "¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que yo debo ocuparme de los
asuntos de mi Padre?". Ellos no entendieron lo que les decía. El regresó
con sus padres a Nazaret y vivía sujeto a ellos. Su madre conservaba estas
cosas en su corazón. Jesús iba
creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia, delante de Dios y de los
hombres.”
(San Lucas 2, 46-52)
La Santísima Virgen
María viene a nosotros con un Corazón Inmaculado e indiviso. No hay en el
sombra ni asomo de división o pecado.
Ella viene a nosotros, sus hijos, con el mismo Corazón
repleto de amor con que ha ido siempre hacia su propio Hijo Jesús, en quien
todos somos propios hijos de María.
El Corazón Inmaculado de María es un corazón de Madre. Madre
que se goza en la espera del Hijo. Madre que está al servicio del necesitado.
Madre que canta las obras de Dios en su vida y en las de su pueblo. Madre que
ofrece a su Hijo a Dios y a todos. Madre que escucha. Madre que sufre y pasa mil
peripecias para proteger a su Hijo. Madre que busca y encuentra. Madre que
medita en lo profundo de su Corazón hechos, misterios y palabras. Madre que
acompaña. Madre atenta que escucha e intercede. Madre que sufre con el
sufrimiento de su Hijo. Madre al pie de la Cruz de su hijo. Madre silenciosa. Madre
exultante. Madre orante. Madre y Reina.
El Corazón Inmaculado de María se comprende en su Maternidad
Divina. Y desde la fecundidad de esa maternidad derrama amor a todos sus hijos,
los hijos de Dios. Su Corazón es una fuente de donde ha brotado la Vida. Vayamos a esa fuente y
encontraremos al Autor de la Vida. Vivamos
como Jesús, sujetos a Ella y Ella nos guiará para crecer en gracia a imagen de
Jesús y para que Dios nos encuentre siempre ocupándonos de los asuntos de
nuestro Padre.
Inmaculado Corazón de María, sed la salvación del alma mía.
- Claudio* -
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